sábado, 20 de agosto de 2011

HOMENAJE A AGUSTÍN JIMÉNEZ EN LA FERIA DE MÁLAGA

In Memoriam de Don Agustín Jiménez Martín, Señor noble y denodado, Gentil Caballero, pilar prominente y piedra angular, sin cuya desinteresada y altruista labranza, colaboración, esfuerzo y tesón no hubiese sido posible el alumbramiento y consecución de la señera, entrañable, peculiar y extraordinaria "Caseta de Verdiales", para que viniese al mundo de la fiesta y en dádiva al pueblo de Málaga y a sus moradores.  
En perpetuo reconocimiento e imperecedera gratitud, por los siglos de los siglos, de la gran familia "Fiestera". 


Málaga, F
eria de Agosto de dos mil once.


Así dice en el pergamino que han entregado esta tarde a su viuda, Mari Ángeles Pérez Padilla, en un sentido homenaje  que han dedicado los miembros de la Peña Los Verdiales en la  la Feria de Málaga del Cortijo Torres a uno de sus fundadores, Agustin Jimenez Martin. Se le ha rendido  en la Caseta de Los Verdiales y han intervenido Juanma Ruiz, Presidente de la Peña Los Verdiales, y dos de sus fundadores: Paco Quintana y Francisco Franco, más conocido como Paco "El Cristalero". Han intervenido las pandas de Vicente "El Negocio" y Raíces de Málaga.

Esta leyenda quedará en una placa de cerámica con el objeto de que pueda ser exhibida en la Peña Los Verdiales y transportada en feria a la caseta,  una caseta que existe por el amor y la dedicación de sus socios y a la que  contribuyó con todo su entusiasmo nuestro querido Agustín.

Por lo que voy a decir
la Fiesta está donde está:
porque es gente de verdad,
porque ha existido Agustín...
después por to lo demás. 


La vida la consagró
a su gente verdialera,
y a aquella novia primera
que en aquel tren se encontró,
que eligió por compañera.




Los verdiales tendrán 
un ángel en sus banderas,
que Agustín siempre estará
en la blanca y verdadera
bandera de la amistad.


Todo nos parece poco para quien fuera, como bien reza en la inscripción, piedra angular que ha sustentado al mundo verdialero.


Aunque no he podido estar presente, vaya desde estas coplillas mi corazón sumado a tal iniciativa.



Tú nunca te morirás
que en el recuerdo te quedas,
que la gente verdialera
en el pecho llevará
tu nombre como bandera.




Su cariño y su bondad
han obrado maravillas,
que lo que vino a sembrar,
era tan buena semilla
y el campo tan de verdad...

No te olvidamos, Agustín.

Tu amiga para siempre,
Mariví Verdú







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